Las plataformas de mercados predictivos viven uno de sus momentos de mayor expansión. Sitios como Polymarket y Kalshi, que combinan blockchain, criptomonedas y un sistema de apuestas sobre eventos futuros, pasaron en pocos años de ser una curiosidad para entusiastas de las finanzas digitales a convertirse en una referencia para seguir elecciones, conflictos internacionales, indicadores económicos y competencias deportivas.

El fenómeno llamó la atención de inversores, medios de comunicación y hasta dirigentes políticos, que comenzaron a utilizar las probabilidades que arrojan estos mercados como un indicador más para anticipar determinados acontecimientos.

Sin embargo, su crecimiento también aceleró el debate sobre los límites de un modelo que, para muchos especialistas y reguladores, cada vez se parece más a una casa de apuestas que a una herramienta de inteligencia colectiva.

La discusión no es nueva, pero cobró fuerza a medida que estas plataformas comenzaron a mover millones de dólares y a protagonizar episodios vinculados con presunto uso de información privilegiada, además de enfrentar investigaciones y restricciones en distintos países.

En la Argentina, por ejemplo, la Justicia ordenó en marzo el bloqueo de Polymarket en todo el territorio nacional al considerar que operaba como un sistema de apuestas online sin la autorización correspondiente. La medida alcanzó tanto al sitio web como a sus aplicaciones para Android y iPhone.

Qué son los mercados predictivos y cómo funcionan

Polymarket, la plataforma más popular, está en la mira de los reguladores.

El objetivo de estas plataformas es sencillo: permitir que miles de usuarios apuesten dinero sobre el resultado de un hecho futuro. La lógica es similar a la de un mercado financiero, donde cada participante compra o vende posiciones según las probabilidades que asigna a un determinado acontecimiento.

En el caso de Polymarket, las operaciones se realizan mediante la criptomoneda estable USDC y sobre infraestructura blockchain, un esquema que permite operar de forma descentralizada y que, al mismo tiempo, complica la aplicación de algunas regulaciones tradicionales.

Las preguntas disponibles abarcan prácticamente cualquier tema. Es posible apostar por el resultado de una elección presidencial, el inicio o el final de un conflicto bélico, la aprobación de una ley, la evolución de una variable económica o el éxito de un experimento científico.

También existen mercados vinculados con fenómenos meteorológicos, investigaciones judiciales, acontecimientos internacionales y competencias deportivas.

En teoría, el objetivo consiste en aprovechar el conocimiento distribuido de miles de participantes para estimar qué escenario tiene mayores probabilidades de ocurrir. Quienes defienden este modelo sostienen que los incentivos económicos hacen que quienes cuentan con mejor información estén dispuestos a reflejarla en sus apuestas, generando pronósticos más precisos que otros métodos tradicionales.

Durante la campaña presidencial de Estados Unidos entre Donald Trump y Kamala Harris, por ejemplo, Polymarket ganó enorme visibilidad porque mostraba una ventaja para Trump cuando buena parte de las encuestas todavía reflejaban un escenario mucho más parejo.

Ese tipo de aciertos impulsó la popularidad del sector y llevó a que algunos medios comenzaran a incorporar sus probabilidades como un dato adicional para analizar la actualidad.

El debate ético

Las preguntas disponibles abarcan prácticamente cualquier tema.

El crecimiento también expuso una pregunta difícil de responder: ¿existen límites sobre los acontecimientos que pueden convertirse en objeto de apuestas?

En Kalshi aseguran que sí. "Lucrar con la muerte no está permitido en Kalshi, y eso es algo bueno", afirmó Elisabeth Diana, responsable de comunicación de la compañía. Sin embargo, ese criterio no se replica en toda la industria.

Polymarket, considerada la plataforma de mercados predictivos más grande del mundo, funciona bajo un esquema descentralizado que le permite escapar a algunas restricciones de la legislación estadounidense.

Aunque la empresa tiene sede en Nueva York y su fundador y CEO, Shayne Coplan, es ciudadano de ese país, determinadas prohibiciones aplicables a las casas de apuestas tradicionales no alcanzan de la misma manera a este tipo de plataformas.

Además, aun cuando un mercado no plantee de forma explícita una apuesta sobre un hecho particularmente sensible, la manera en que está redactado puede terminar permitiendo operaciones con un resultado muy similar.

Para muchos analistas, esa ambigüedad demuestra que las discusiones regulatorias no aparecieron como consecuencia del crecimiento reciente del sector, sino que forman parte de su diseño desde el comienzo.

Las apuestas deportivas, el verdadero negocio

Aunque las plataformas suelen promocionarse como herramientas para anticipar acontecimientos políticos, económicos o sociales, la mayor parte de su actividad se concentra en otro segmento.

Las apuestas relacionadas con elecciones, guerras, inflación o descubrimientos científicos suelen atraer la atención de los medios, pero representan una fracción relativamente pequeña del volumen total operado. Los números muestran que el principal negocio continúa siendo el deporte.

En Polymarket, el 64% de toda la actividad corresponde a mercados deportivos. En Kalshi, durante las temporadas de competencia, ese porcentaje llega al 90% del volumen negociado.

Ese dato resulta clave para entender por qué crecieron las dudas alrededor del sector.

Mientras las apuestas deportivas están sujetas a regulaciones específicas en buena parte del mundo, los mercados predictivos todavía operan bajo marcos legales mucho más flexibles en numerosos países.

Para sus críticos, esa diferencia les permitió competir con las casas de apuestas tradicionales bajo reglas considerablemente menos exigentes. Para quienes impulsan estas plataformas, en cambio, se trata de un nuevo mercado que no debería recibir el mismo tratamiento regulatorio.

Adicción, manipulación y uso de información privilegiada

Polymarket predijo el dato de inflación del INDEC en Argentina.

A medida que los mercados predictivos ganan escala, también crecen las dudas sobre sus posibles consecuencias.

En abril, la revista científica Science publicó un análisis en el que identificó tres grandes áreas de preocupación vinculadas con la rápida expansión de estas plataformas comerciales: el riesgo de manipulación de procesos democráticos, un diseño cada vez más parecido al de los juegos de azar y su posible impacto sobre la salud pública.

Según los autores, cuando existe un incentivo económico asociado al resultado de una elección o de una decisión política también aparece un incentivo para intentar influir sobre ese proceso y obtener una ganancia.

El trabajo también advierte que la experiencia de uso de estos mercados comparte características con las apuestas deportivas y otros juegos de azar, una dinámica que podría favorecer comportamientos adictivos similares a los asociados con la ludopatía.

El debate no es únicamente teórico. Durante los últimos meses se multiplicaron los episodios que despertaron sospechas sobre la utilización de información privilegiada para obtener ganancias dentro de estas plataformas.

Uno de los casos más resonantes ocurrió en Estados Unidos, donde la Justicia acusó al sargento de las fuerzas especiales Gannon Ken Van Dyke de haber obtenido cerca de 400.000 dólares mediante una serie de apuestas relacionadas con Venezuela.

Para la fiscalía, el militar aprovechó información sensible obtenida por su cargo para anticiparse a los acontecimientos. Actualmente enfrenta cargos que podrían derivar en una condena de hasta 60 años de prisión.

También aparecieron investigaciones sobre operadores que registraron porcentajes de acierto inusualmente altos en mercados relacionados con acciones militares en Medio Oriente, decisiones comerciales de la administración de Donald Trump e incluso anuncios internacionales de alto impacto.

En otro episodio que generó polémica, un usuario obtuvo ganancias tras apostar a una temperatura inusualmente elevada en las afueras de París. La investigación detectó que una persona había manipulado el entorno del sensor meteorológico utilizado para registrar el dato oficial, acercándole un secador de pelo para alterar la medición.

Para los críticos, estos casos muestran que el problema no pasa únicamente por acertar un pronóstico, sino por la posibilidad de beneficiarse económicamente cuando alguien accede antes que el resto a información relevante o incluso intenta modificar el resultado sobre el que apostó.

El debate regulatorio

Las empresas del sector rechazan la idea de que sus plataformas sean simplemente una versión digital de las casas de apuestas.

Quienes impulsan estos mercados sostienen que constituyen una herramienta capaz de reflejar, en tiempo real, el conocimiento colectivo de miles de participantes y generar pronósticos más precisos que otros mecanismos tradicionales.

David Bensoussan, organizador de Manifest, un festival dedicado a los mercados predictivos, llegó a plantear que estas plataformas pueden resultar útiles incluso para funcionarios encargados de tomar decisiones sobre conflictos internacionales.

"Si eres algún tipo de responsable de la toma de decisiones o un legislador de alto nivel en DC, y tienes que hacer algo con respecto a Israel o Irán, un mercado de apuestas es plausiblemente útil", afirmó.

Ese argumento, sin embargo, choca con la postura expresada por los investigadores de Science, que consideran que precisamente esa combinación entre información sensible e incentivos económicos representa uno de los mayores riesgos del modelo.

Las discusiones ya comenzaron a trasladarse al plano político. En Estados Unidos, el senador republicano por Utah Blake Moore presentó un proyecto de ley para prohibir mercados de apuestas que considere contrarios al interés público, entre ellos los relacionados con terrorismo, asesinatos, guerras o elecciones.

Mientras tanto, distintos países avanzan con criterios cada vez más restrictivos.

En la Argentina, Polymarket permanece bloqueada por orden de la Justicia tras una investigación que concluyó que operaba como un sistema de apuestas online sin autorización. La resolución dispuso el bloqueo del sitio en todo el país y ordenó a Google y Apple restringir el acceso a sus aplicaciones para usuarios argentinos.

La medida llegó pocos días después de una controversia vinculada con un mercado que permitía apostar cuál sería el dato de inflación informado por el INDEC. Minutos antes de la publicación oficial se registró un cambio abrupto en las apuestas que coincidió con el resultado finalmente difundido por el organismo, un episodio que alimentó nuevas sospechas sobre el uso de información privilegiada.

Un futuro todavía incierto

El auge de plataformas como Polymarket y Kalshi demuestra que existe un interés creciente por herramientas que combinan criptomonedas, blockchain y mecanismos de predicción colectiva para intentar anticipar acontecimientos futuros.

Sin embargo, la evolución del sector también dejó en evidencia una contradicción.

Aunque estas empresas suelen presentarse como una nueva forma de generar información útil sobre política, economía o geopolítica, la mayor parte de sus ingresos continúa proviniendo de las apuestas deportivas, una actividad que en la mayoría de los países ya cuenta con regulaciones mucho más estrictas.

Esa realidad explica por qué gobiernos, reguladores y especialistas comenzaron a observarlas con mayor atención.

El desafío para la industria será demostrar que estos mercados pueden ofrecer un valor diferente al de una plataforma de apuestas convencional. Si no lo consigue, es probable que termine enfrentando un marco regulatorio cada vez más parecido al que hoy rige para el juego online.

Por ahora, el crecimiento continúa. Pero el debate sobre sus límites, los riesgos asociados a la información privilegiada y el impacto que pueden tener sobre la sociedad apenas empieza.

SL